jueves 25 de marzo de 2010

Característica de un proceso de Fortalecimiento Institucional en ASFL

Cada vez son más las Asociaciones Sin Fines de lucro –ASFL- y particularmente las de beneficio a tercero que desarrollan procesos de fortalecimiento institucional. Unas, probablemente la mayoría, los procesos responden a la demanda de las agencias donantes; otras, para adecuarse a las exigencias del mercado de desarrollo y poder tener acceso a financiamiento de la cooperación de gobiernos y organismos multilaterales, y probablemente las menos, lo hacen como resultados de las reflexiones internas de sus consejos directivos, su personal y muy raro, pero se dan los casos, el fortalecimiento responde a demanda de calidad en los servicios de su población meta. En cualquiera de los casos estos ejercicios de fortalecimiento institucional son positivos siempre que participe efectivamente el personal y se logre una identificación del mismo con el proceso de cambio.

En este artículo pretendemos indicar, lo que a nuestro juicio, son características esenciales para desarrollar un proceso de fortalecimiento institucional real que permita efectivamente cambios positivos en la ASFL.

Sin importar las razones que impulsaron el inicio de un proceso de fortalecimiento de una ASFL debe contar con la participación de todos los actores institucionales, ser un proceso desarrollado simultáneamente en las distintas instancias y que se trabaje en todas las dimensiones.

El fortalecimiento Institucional debe contar con la participación de todos los actores institucionales. Debe ser liderado por un equipo interno, con asistencia de consultores externos o sin ella, pero nunca sin la existencia de un equipo conformado por personal de la institución, con representación de los diferentes departamentos y/o áreas. Tomada la decisión de impulsar un proceso fortalecimiento el primer paso debe ser la formación de ese equipo interno, que repito, puede contar o no con asesoría externa. Particularmente considero oportuno que participen consultores o una compañía consultora, que facilite el proceso, no que lo dirija.

El equipo interno integrado por gerentes, técnicos y trabajadores de las distintas áreas, con equidad de género, que efectivamente se transforme en un equipo de trabajo e integre a todo el personal al proceso. Un objetivo del equipo es facilitar para que todo el personal se involucre, se exprese y al final se identifique con los resultados alcanzados. Es una condición fundamental para que el proceso sea real y produzca cambios efectivos en la ASFL.

El proceso de fortalecimiento institucional debe ser simultáneo. Debe discutirse en todos los departamentos e instancias institucionales al mismo tiempo, no necesariamente el mismo día, en la etapa del proceso, es decir que si se discute una propuesta de “ejes estratégicos del trabajo institucional”: Los departamentos, las áreas y “una representación de la población con la que trabaja discuta los ejes estratégicos y presente sus conclusiones.

Los resultados de esas discusiones se presentan en el equipo “líder”, pondera, afina y finalmente el resultado los presenta al “consejo de directores” que lo aprueba como se presentaron o recomienda cambios. El consejo de directores debe conocer “todos los pro y contra presentado por los departamentos” y argumentar sus conclusiones. Los ejes estratégicos de trabajo aprobado”, o la parte del documento sometido deben volver a todas las instancias, no para una nueva discusión, sino para que lo conozcan y lo asumen. Este es un rol muy importante del equipo líder.

En muchos procesos de fortalecimiento institucional se discuten todos los aspectos del ambiente interno, del ambiente externo, todo el proceso y se presenta un borrador de documento de fortalecimiento al “Consejo de Directores” quienes lo aprueban. El resultado aprobado regresa al equipo líder para socializarlo.

Ambas metodologías, discusiones por temas o total y la aprobación de los resultados internos son válidas, siempre que el Consejo de directores argumente los cambios de contenido que inserten en las propuestas presentada por el personal a través del equipo líder.

Los procesos de fortalecimiento institucional deben ser multidimensionales. Un efectivo proceso de fortalecimiento interno no puede enfocarse en la dimensión organizativa, administrativa, de recursos humanos, de áreas de trabajo, de política territorial y de la población de la institución debe y tiene que abarcar todas las dimensiones y hacer propuestas en todas dimensiones institucionales, un efectivo proceso de fortalecimiento institucional debe ser global.

Con frecuencia los procesos de fortalecimiento institucional se centran el “fortalecer la organización”, identificación de equipos que requiere la institución, vehículos necesario, infraestructura y no consideran de manera adecuada el fortalecimiento de la Institución, que va más allá de las cuestiones administrativas y organizativas y se enfoca en la “razón de ser de la ASFL, en la Visión y Misión, en los ejes estratégicos, en las políticas de alianzas. En otros casos los procesos son inversos y solo se enfocan en la “institucionalidad”, en los estatutos, en la misión y visión y no en los recursos humanos, en la estructura administrativa, en equipamiento.

Finalmente, un proceso de fortalecimiento institucional liderado por un equipo interno es recomendable que cuente con un experto/a Coaching, con experiencia en trabajo de ASFL y que pueda contratar con consultores puntuales en áreas específicas, por ejemplo un/a especialista en RRHH que trabaje una propuesta salarial, de incentivos del personal, pues no hay procesos de fortalecimiento real sino no hay identificación del personal con los resultados del proceso y con la institución y la identificación del personal con la institución no existe efectivamente si el personal no está motivado e incentivado en termino de reconocimiento de su rol institucional, social y económicamente se siente reconocido.

domingo 20 de diciembre de 2009

LOS POBRES Y LA IMAGINACION CULINARIA

Los pobres en su lucha por el sobrevivir son creativos. Ciertamente algunos hacen de esa creatividad un estilo de vida y rompen la frontera. Los menos, se transforman en pordioseros, los más sobreviven con cierta elegancia y algunos/as y hasta dicen con orgullo “pobre, pero serio”.

Hace más de quince años un amigo sorprendido me contó que vio en un batey comiendo víveres con el sabor del arenque y casi en forma melodramática describió su vivencia “colocan una lata de mantequilla con agua en el fogón, introducen un arenque amarado con un hilo, cuando hierve el agua echan los víveres y sacan el arenque y lo ponen a secar, el día siguiente hacer lo mismo y vuelven a comen víveres con sabor. Eso lo hacen varias veces y después, un día, cuando el arenque está hervido y requeté hervido, que no da sabor a los víveres, entonces hacen un escabeche y se lo comen con víveres o harina”.

Efectivamente la pobreza y la imaginación en la cocina hacen magia. He vivido muchas escenas de imaginación culinaria de la pobreza. Recuerdo cuando niño que mi abuela hacia un manjar solo con plátanos y ajo. Pelaban dos o tres plátanos los enterraban en la ceniza del fogón, que había pasado el día encendido para calentar el café y además para no mostrar a los vecinos que no se estaba cocinando y mantener el fogón encendido, aunque mi abuela decía y repetía que no podía verse como un desperdicio de leña, ni para parar las murmuraciones de los vecinos sino que “donde no se enciende el fogón no entra la gracia de dios” y ahí asaban los plátanos, luego le quitaban la ceniza y se por descuido de algunos las hijas o nietos, se quemaba un poco, por no darle la vuelta a tiempo, lo raspaban con un cuchillo y esos plátanos lo majaban con sal y ajo en el pilón de las especie “todo un acontecimiento”, aunque muchas veces el plátano asado en el fogón era la comida y parte de la cena de esos días donde no había en la casa “ni un chele partido en cruz”.

Un día especial con visita o con la entrada de algún dinero enviado por los tíos de Santo Domingo o una quiniela premiada de las tías de acá, entonces el plátano asado en pilón de especie se le agregaba sarrumas de chicharrón y entonces se disfrutaba de algo exquisito que después aprendí que le llaman mofongo, aunque el mofongo no se hace con plátano asado al fogón, sino plátano salcochado y majado. Ese día era realmente una delicia para el paladar y hoy, muchos años después no he encontrado un mofongo, como lo hacían los viejos de mi barrio.

Si en la casa había enfermo se precisaba hacer dos comidas. Una comida para el enfermo o la enferma, por lo general un caldo y otra para los demás integrantes del hogar. Pero esos no era un gran problema diez centavo de carne de pecho, se sazonaba, se ablandaba y antes de echarle los pedacitos de papa y los fideos a la sopa del enfermo se sacaban los huesos, se le quitaba la poca carne, volvían a introducirse en el caldo y se terminaba la sopa. Con esa carne ripiada, se buscaban en el patio o donde los vecinos tomates pequeños, gustosos, no de los de ensalada, ni de los de hacer salsa, sino unos pequeños y redondo que ahora son productos gourmet y se hacia un escabeche. El enfermo comía sopa, los sanos arroz, habichuela con “carne” que después aprendí que le dicen ropa viaja.

Pero la imaginación culinaria no finaliza en dos o tres platos hecho en base de la necesidad, es todo un recetario. Un poquito de carne de cerdo, si había dinero de masa, pero menos de media libra, un chin, se guisado con tayota y a fuerza del hierro del caldero, el humo de la leña y los recaitos, nada de sazones comprados, eso no se conocía, se convertía en un planto de casi morir de regocijo, era difícil que el paladar, distinguiera entre un pedacito de la tayota y un pedacito de carne, y se lo distinguía era porque la carne tiene más fibras y es poco más dura, pero el sabor envolvía todo y con el arroz, que en mi caso particular, con tayota y carne de cerdo lo prefiero, aun hoy, sin habichuela. Si por casualidad era tiempo de aguacate, ni contar.

Con la berenjena también se hacía magia. Berenjena frita, con carne, guisada. No voy a contarle para que no aguar bocas a esta hora y por placeres tan lejanos.

Ni decir, la magia que hacia mi madre con una cuarta de longaniza, medida por leopoldina, con unas manos delgadas y larga, pero en fin una cuarta no era más que la medida de la mano abierta desde la punta del pulgar hasta la punta del meñique y con eso comíamos todos y éramos mas de cinco siempre los comensales.

Puedo seguir, con la harina con una lamina de carne para “rellenarla”; una batata asada en la ceniza con leche de vaca en la tarde; yuca tripita seca y frita; con concón envuelto en habichuela, salsa de carne y aguacate; plátano maduro asado al cardero comida de domingo y le repito hay mas recetas

Las ensaladas era también comida de domingo o días de visita, pero cuando se hacían eran multicolores verde lechuga, repollo, zanahoria, remolacha, tayota y aguacate. Como la ensalada cesar, los espaguetis a la putanesca y otros mil platos, hoy aparecen en el menú de los restaurantes, surgieron como respuesta a la necesidad condimentada con creatividad y en este país hay muchos “platos fruto de la necesidad que debemos incorporarlo al recetario nacional de gastronomía”